Blog de Viajes Sagrados, contenido sobre lugares de poder, reflexiones y practicas energeticas

Elegimos nuestro propio destino

Elegimos nuestro propio destino.

Con cada paso que damos en nuestra vida, elegimos todo aquello que queremos para ella. Cada situación nos ofrece la posibilidad de elección y con ello elegimos quiénes somos y elegimos quiénes vamos a ser.

El  mundo nos ofrece cada día mil oportunidades, mil situaciones para que tomemos las riendas de nuestro propio destino. La vida nos entrega un libro en blanco para ser escrito, para ser contado. Este libro en blanco es susceptible de ser escrito en el color que nos guste, hacer borrones, cortar páginas, pues sus posibilidades son infinitas. A veces, ante el libro en blanco sentimos el miedo del escritor de quedarse sin inspiración, y preferimos contar con la seguridad de aquello que nos “conviene” a arriesgarnos a lo desconocido y que nos llama a lo lejos.

De repente, el corazón se nos desboca al  no poseer la totalidad de nuestros anclajes de seguridad, y necesitamos llenarnos de metas,  rutinas, detalles, para estar unidos a esta vida de una manera más que segura, pues nos aterra el hecho de sentirnos con la totalidad de la libertad de elección…. O con la responsabilidad de esta libertad.

Esta libertad que el universo nos ofrece, es un abanico de posibilidades que acarrea responsabilidad. Y ser responsables de nuestro propio destino, si no nos da un poco de miedo, es que no somos humanos. Pues ante esto no podemos excusarnos en la frase típica de pobrecito de mí.

El pensamiento de la elección de destino es muy cruel bajo ciertas circunstancias, pero no quiero meterme en la discusión de aquello que nos viene dado o estipulado (que también marca nuestro carácter) como en las infinitas posibilidades que el universo nos ofrece al levantarnos cada día. Y cómo somos nosotros mismos los que tomamos las decisiones al respecto. Claro que, con nuestras limitaciones marcadas de antemano. Pero somos nosotros mismos los que nos imponemos muchas más limitaciones.

Cuando digo que elegimos nuestro propio destino, estoy manifestando que nuestro paso hacia delante, que a veces creemos que es al vacío, nos ofrece la posibilidad de un cambio. Nos abre la puerta a que lo nuevo entre en nuestra vida, y la llene de magia. Y sobre todo nos enseña que el mayor apoyo que tenemos no lo vemos, y que estamos totalmente protegidos.

Acabamos de entrar en un año nuevo, y como siempre, el contador vuelve a empezar, infinitas posibilidades ante nosotros y mil ideas que crear y experiencias por vivir.

Deseo realmente que todos seamos capaces de tomar la responsabilidad de construir nuestro propio destino y disfrutar de él.

Cuando nuestra alma elige un lugar donde viajar, elige también su destino  (un pequeño juego de palabras, más importante que una simple ocurrencia).

Un ejemplo terrenal para visualizarlo: No es lo mismo decidir ir a un lugar agreste o helado o desértico, que a un lugar caluroso, sabrosón o relajante. Nuestro destino nos traerá alguna nueva experiencia. Un ejemplo más espiritual para nuestro tema: No es lo mismo una energía telúrica de fuerte carga terrestre, que te revitalice el chacra base, a conectar con una energía más sutil y elevada que te conecte con el chacra corona. Y por supuesto, cómo no, si queremos romper las corazas que invaden nuestro corazón y sentir su energía, elegiremos de otra manera el destino, y a nuestro regreso, no sólo habremos cambiado sino que habremos revitalizado todo nuestro ser.

Siempre estoy escribiendo artículos sobre lugares, lugares que considero especiales o mágicos. También escribo sobre formas de viajar, sobre cómo un lugar nos cambia el viaje…. pareciendo que siempre le doy más importancia al lugar que al viajero . Pero no es así. El viajero, es la parte más importante de un viaje, pues en él sobrevivirá por siempre la esencia del lugar (sabiendo todo lo importante que es para mí la energía del lugar de poder que nos escoge para el viaje).

Escuché hace poco, que los recuerdos perviven más tiempo en las emociones, así supongo también que transmitimos mejor al Universo.

El viajero, al escuchar una llamada o salir volando a un lugar en concreto, escoge por sí mismo el destino (aunque muchas veces nos gusta más sentirnos nosotros los elegidos)

Muchas veces, en nuestro viaje,  intentamos huir de lo que se queda en casa, pero de lo que no nos damos cuenta es de que al tomar esa acción, damos fuerza a la opción del cambio.

Si en algún momento sientes el miedo del escritor ante una hoja en blanco y tienes miedo de volar alto, respira hondo y salta lejos (si quieres toma precauciones, lee las instrucciones en caso de emergencia, comprueba que funciona la puerta trasera… lo que gustes), pero toma el riesgo de disfrutar tu vida tal y como la habías imaginado o soñado.

Ten la valentía de elegir tu propio destino y vivir. Pues, cuando no elegimos aquello que deseamos o no trabajamos por ello, el Universo piensa que no estamos interesados en ello. Y a la vez, al dar de lado nuestro sueño, vivimos en la infelicidad de no sentirnos completos.

La vida, a veces, es vertiginosa, te pide compromisos y te ata a lugares, gentes y costumbres, pero cuando eres tú el que elige estos compromisos, nunca te sientes atado a nada y vives en la felicidad completa de vivir tu destino.

Ánimo, tu creación acaba de volver a empezar.

Susana Ortega

Publicado en Revista Espacio Humano Enero 2010

www.viajessagrados.com

Recomendamos

Siente Avalon

A %d blogueros les gusta esto: