Blog de Viajes Sagrados, contenido sobre lugares de poder, reflexiones y practicas energeticas

Avalon- Brianda

 Avalon, palabra mágica que resonaba desde muy niña dentro de mí y cuyas nieblas traspasé un solsticio de primavera de la mano de Susana en  la isla de las manzanas.

Glastombury, lugar donde moran las hadas, los duendes, los elfos y los unicornios en los jardines del Chalice Well, la hermosa Abadía donde visitando sus ruinas puedes sentir la energía de Excalibur y de la tabla de la mesa redonda cuando visitas  las tumbas de Ricardo y Ginebra. Lugar de tiendas mágicas donde quedas atrapado en un mundo sutil en cuanto atraviesas su umbral. Vivos colores en las ropas de sus habitantes que portan alitas de hadas y orejitas de duendecillos en sus indumentarias cotidianas. Árboles milenarios que susurran su sabiduría cuando la brisa mueve sus hojas, calderos para realizar pócimas conjuros y hechizos, y único lugar en el mundo donde poder encontrar todo lo necesario en el manual de las brujas para realizar sus hechizos y conjuros. Y enmarcando el lugar el Thor, maravillosa colina donde al atravesar la puerta en la cima de la torre entraras en esa dimensión que te conduce a Avalon, ese hogar que tú también conoces.

Celebrando fiestas celtas

Celebrando fiestas celtas

Todo esto y mucho más es la isla de las manzanas, pero lo que agradeceré eternamente a este lugar es que un duende que allí vivía decidió venir como mi guía a vivir conmigo y esta maravillosa historia es la  que ahora os voy a contar…

Un  soleado día de Beltane, paseando por las calles de Glastonbury, entré en un callejón en el cual se estaba realizando una feria psíquica donde, entre lecturas de mano, bolas de cristal, cartas del destino etc. vislumbré unos inmensos ojos azules que pertenecían a una bella mujer cuyo don era dibujar los guías de las personas tocándolas sutilmente y sintiendo su energía.

Me acerqué a ella y me como una niña pequeña le dije “yo quiero”. Ella me dijo “adelante” y mi gran regalo empezó tomar forma a medida que la mujer de bellos ojos iba pintando. Al acabar me dijo que un elemental que moraba en esas tierras de nombre Lay, un duende que vivía en Glastonbury, me había visto pasar cuando estaba jugando  en la naturaleza y había decidido ir a vivir conmigo como un guía para siempre.

Obviamente, yo nunca en mi vida esperé tal honor y al principio sentí mucha responsabilidad sobre qué iba a hacer con él, pero ahora vive en mi casa, hablo con él todos los días, siento su alegría y su magia desde la mañana hasta que me voy a dormir, me aconseja y me guía, es mi gran amigo invisible y muchas veces me hace reír.

Por Lay, mi duende  al que encontré en Avalon, y por toda la magia que siento cuando regreso a ese lugar, solo puedo sentir un agradecimiento eterno a todo lo que se confabuló para que en Beltane yo pudiera regresar a mi hogar de la mano de la diosa y de Susana, el hada mandarina.

Brianda

Clasificado en:Avalon, Nuestros viajeros comparten experiencias

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